ENSEÑANZA DE CRISTO 2

19 Abr

4.5. El poder de la Nueva Ley

Las siguientes partes del Sermón se refieren al respeto por la figura divina del Creador, el hecho de que gran parte del mensaje de Cristo sea de bastante contenido humano no quita el deber supremo del respeto a Yavé, nuestra soberbia ofende a la Divinidad cuando nos atribuimos poderes que no nos corresponden, “no puedes hacer blanco o negro un solo cabello”, nada es realmente nuestro porque no tenemos el control total de éstos. Actualmente podría tratarse de una crítica al desarrollo tecnológico, esos logros gracias a la inteligencia humana no debe desafiar el poderío Supremo de Dios.


5:33 Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.
5:34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
5:35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.
5:36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.
5:37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

 

No podemos hacer blanco o negro un solo cabello, no debemos desafiar el poder de Dios con nuestra tecnología

No podemos hacer blanco o negro un solo cabello, no debemos desafiar el poder de Dios con nuestra tecnología

4.6.El amor a los enemigos

Lo siguiente es una admirable enfatización de las reglas de convivencia llevados al extremo de amar al enemigo, dar la otra mejilla. Si Dios hace salir el sol sobre buenos y malos no tenemos el derecho de despreciar al malo.

La tolerancia, el ceder, es posible en la superioridad moral de la persona, el que tiene la capacidad de perdonar es porque ya no le hace daño la ofensa y mas bien se preocupa por el bienestar de aquel que está por el camino equivocado.

No sé si hay alguna doctrina religiosa y filosófica que llega a este planteamiento de amor y respeto al prójimo aún sea tu enemigo. Con este principio demás está siquiera pensar en la posibilidad de una guerra o una simple pelea.

Aunque hay indicios en los que el cristianismo tolera la vida militar, por ejemplo cuando Pedro admite a un centurión romano en su iglesia, quizá porque el militar puede matar a otras personas estando sujeto a unas leyes de su función de seguridad de su nación, algo que debiera ser de carácter defensivo. Sin embargo la crudeza del Sermón indica que la perfección, lo ideal, lo deseable es que el cristiano perdone las ofensas y ame a su enemigo, esto es imposible en una vida militar.

 


5:38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.
5:39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;
5:40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;
5:41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.
5:42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.
5:43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.
5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
5:45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
5:46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?
5:47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?
5:48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Hay filosofías orientales, incluso disciplinas de artes marciales que toman como premisa el ganar un conflicto o una lucha cediendo o solo reaccionando ante el ataque del enemigo más no atacando, el Aikido, por ejemplo e vale de la fuerza del atacante para vencerlo, la posición del Aikido no es de ataque sino de defensa. Si esto lo llevamos a la vida práctica como forma de conducta, realmente el arte de vencer sin atacar es posible, el ceder para luego ganar ventaja, el dar la otra mejilla para luego neutralizar al atacante. La resistencia pacífica practicada por Martin Luther King y Mahatma Gandi muestra lo mismo, este último frente a un Imperio Británico frío e impasible.

El mensaje de Jesucristo en esta parte del Sermón no es pues desenfocado, exagerado o loco, muestra la ventaja de defenderse haciendo reflexionar al enemigo, que finalmente el ser malvado es también hijo de Dios.

Esta parte del sermón es eminentemente pacifista

Esta parte del sermón es eminentemente pacifista

En cierto foro de Internet opiné que había una tarea muy complicada en concientizar a muchos sectores del medio oriente influenciados por el fundamentalismo musulmán que están convencidos que matando infieles están dando gusto a su Dios; pero alguien opinó que era necesario una Madre Teresa en esos lugares; cierto, se puede concientizar con el ejemplo y caridad más que con la violencia o manipulación.

“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”, la perfección es una cualidad atribuida a Dios, alguien que no tiene errores o defectos, nos sugiere una meta de ser iguales en perfección a Dios. Esta parte pretende enfatizar la importancia de lo dicho anteriormente, porque toda esa doctrina de amor al enemigo es bastante alejado del sentimiento natural del ser humano, cualquiera abandonaría la aventura de ser cristiano al tener que practicar esa prédica, o cualquiera podría pasarlo por alto diciendo “esta parte no es conmigo”, pero la última frase alusiva a la perfección reta a cumplirlo como una condición sine qua non.

Es posible que esta parte del mensaje haya sido utilizado por los primeros cristianos para neutralizar los sentimientos de revancha o venganza frente a las fuertes e injustas persecuciones a la que eran sometidos, como los hippies de los años setenta que de manera simbólica colocaban flores en las bayonetas de los soldados, los primeros cristianos tenían que contener sus naturales ansias de venganza o lucha violenta frente al dominio romano. Esta parte del mensaje era esencial para ese entorno, la paciencia a la que siempre aluden las cartas de los apóstoles, incluyendo a Juan en la carta a las 7 iglesias en el Apocalipsis.

 

4.7.              Contra la hipocresía en la práctica religiosa

6, 1 ¡Cuidado con practicar vuestra justicia delante de los hombres para que ellos os vean! De lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre [que está] en los cielos.

6,       2 Así que, cuando des limosna no mandes tocar la trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ganar la estima de los hombres; os digo de verdad: ya tienen su recompensa. 3 En cambio, cuando tú des limosna, que tu [mano] izquierda no sepa qué hace tu [mano] derecha, 4 para que tu limosna quede oculta, y tu Padre, que ve lo oculto, te premiará.

6,       5 Y cuando recéis no seáis como los hipócritas, que son amigos de rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para exhibirse ante los hombres; os digo de verdad: ya tienen su recompensa. 6 En cambio, tú, cuando reces, entra en tu habitación, y, después de candar la puerta, reza a tu Padre [que está] en lo oculto; y tu Padre, que ve lo oculto, te premiará. 7 Y al rezar no charléis, como [hacen] los gentiles, pues se creen que gracias a su palabrería se les va a escuchar. 8 Así que no os parezcáis a ellos; que vuestro Padre sabe de qué tenéis necesidad, antes que se lo pidáis.

El perfil bajo, la humildad, la honestidad, realmente algo muy alejado de lo que actualmente se pregona en nuestro mundo capitalista y globalizado, todos tenemos que hacer marketing de nosotros mismos, es por propia sobrevivencia en un mundo competitivo. En el mensaje de Jesucristo se refiere a la humildad en cumplir los deberes religiosos, es una crítica a la hipocresía de los sacerdotes fariseos de entonces, el cristiano no hace méritos para los que le ven sino para el Padre que es el único testigo de su benevolencia.

 

Cristo fué severo en la crítica de la religiosidad farisaica, el golpearse el pecho públicamente.

Cristo fué severo en la crítica de la religiosidad farisaica, el golpearse el pecho públicamente.

“Vuestro Padre sabe de qué tenéis necesidad, antes que se lo pidáis”, un mensaje bastante particular que trata de explicar la necesidad de pedir en oración a alguien que ya sabe lo que necesitas, no es que el Padre no sepa lo que necesitamos sino que quiere oírlo de nosotros. A lo largo de su prédica Jesucristo nos describe a su Padre con detalles tan particulares, muy diferente al Yavé del antiguo testamento, alguien sabio, benevolente, compasivo, justo, poderoso, Jesus con una autoridad de ser pariente divino del Padre trata de presentarlo y describirlo como un interlocutor.

4.8.Contra la riqueza material

 

Muchos han querido sostener que Jesucristo era un líder revolucionario con mensajes de liberación del yugo romano; pero los evangelios muestran una constante característica religiosa, un enfático mensaje de divinidad, de unión con un Padre que está por encima de El del cual es su portavoz. Eso mismo continuaron predicando los apóstoles.

Siguiendo con San Mateo:

6 19 No atesoraréis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín los estropean, y donde los ladrones perforan [la pared] y roban. 20 En cambio, atesoraos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín los estropean, y donde los ladrones no perforan [la pared] ni roban. 21 Pues donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.

El mensaje de Jesucristo es claramente no terrenal, es una religión que se basa en la recompensa en otro mundo, en otro reino, en el cielo, pero no en la tierra; la vida en la tierra es solo un tránsito y una prueba; durante nuestra vida terrenal estamos obligados a seguir sus enseñanzas de amor, justicia, paz, quizá no disfrutar desmedidamente los placeres que podríamos tener mediante el dinero o el poder, sino vivir moderadamente y sacrificadamente esperando una recompensa en algún lugar celestial.

El mensaje contra los que buscan la riqueza material como una forma de vida fué claramente descrito por Jesus en su prédica.

El mensaje contra los que buscan la riqueza material como una forma de vida fué claramente descrito por Jesus en su prédica.

Esa prédica fue fidedignamente practicada en los primeros siglos, luego en el medioevo fue enseñado a los fieles pero astutamente aprovechado por los poderes terrenales para beneficio terrenal propio; mientras que el vulgo vivía sacrificadamente su creencia, los nobles, reyes y curia religiosa vivían con fastuosidad.

6, 24 Nadie puede ser esclavo de dos amos; pues, o tendrá que odiar a uno y amar al otro, o tendrá que entregarse a uno y despreciar al otro. No podéis ser esclavos de Dios y del dinero.

Esta parte enfatiza lo del tesoro en el cielo, claramente pregona que el dinero es contradictorio con Dios, esta parte es tan clara que a lo largo de los siglos algunas interpretaciones interesadas han querido darle otro sentido, en la traducción al español de la película “Jesus” de Franco Zeffirelli dice “No podéis ser esclavos de Dios y de Mammon”, como queriendo ocultar la crudeza del mensaje con la palabra original aramea que significa riqueza, claro, Hollywood no puede hablar mal del dinero; pero nos guste o no nos guste el mensaje de Jesucristo era bien claro.

Ciertamente no necesariamente excluye a los ricos del reino de los cielos, sino a aquellos que toman al dinero como una prioridad frente a otros valores y son capaces de atropellar a sus semejantes por acumular dinero. La escena del joven rico explica bien esta parte:

19      16 Y de pronto se le acercó uno y dijo: «Maestro, ¿qué cosa buena tengo que hacer para conseguir la vida eterna?»

         17 El le dijo: «¿Por qué me preguntas sobre lo [que es] bueno? El bueno es [solamente] uno. Pero si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos»

         18 Le dice: «¿Cuáles?»

         Jesús dijo: «Lo de No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no dirás falso testimonio, 19 honra al padre y a la madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo».

         20 Le dice el muchacho: «Todo eso lo cumplí. ¿Qué me falta todavía?»

         21 Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, vete a vender tus bienes y da [el importe] a los pobres, y tendrás un tesoro en [los] cielos; y vuelve aquí y sígueme». 22 El muchacho al oír esta respuesta se marchó triste, pues tenía muchas posesiones.

         23 Jesús dijo a sus discípulos: «Os digo de verdad: difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. 24 Os repito: es mas fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios».

         25 Los discípulos, al oír esto, se extrañaban mucho, y decían: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»

         26 Jesús, mirándo[los], les dijo: «Para los hombres esto es imposible; en cambio para Dios todo [es] posible».

         27 Entonces, tomando Pedro la palabra, le dijo: «Mira, nosotros lo dejamos todo y te seguimos; por tanto, ¿qué [recompensa] tendremos?»

         28 Jesús les dijo: «Os digo de verdad: vosotros, los que me seguisteis, cuando en la regeneración se siente el Hijo del Hombre en su trono esplendoroso, os sentaréis también vosotros en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. 29 Y todo el que dejó casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o campos por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará [la] vida eterna. 30 Y muchos primeros serán [los] últimos, y los últimos [serán los] primeros.

Como queriendo dar una alternativa y confianza en su mensaje anti materialista o anti terrenal menciona que no hay que preocuparse del afán cotidiano de sobrevivir sino de seguir sus enseñanzas buscando entrar al nuevo reino celestial.

6, 25 Por esto os digo: no os preocupéis de vuestra vida, qué vais a comer o qué vais a beber; ni por vuestro cuerpo, qué os vais a poner. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26 Fijaos en los pájaros del cielo, que ni siembran, ni siegan ni recogen en graneros, pero vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? 27 ¿Y quien de vosotros, a fuerza de preocuparse, puede alargar un codo su vida? 28 Y por el vestido, ¿a qué preocuparos? Observad los lirios del campo: ¡cómo crecen! No se fatigan, ni hilan; 29 y os digo que ni Salomón en todo su esplendor se vistió como uno de ellos. 30 Pues si Dios viste así la hierba del campo, que hoy existe y mañana se tira al horno, ¿no [hará] mucho más con vosotros, [gente de] poca fe? 31 Así que no os preocupéis, diciendo: «¿qué comeremos?», o «¿qué beberemos?», o «¿con qué nos vestiremos?», 32 pues por todo eso andan ansiosos los gentiles. Pues vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todo eso. 33 Buscad primero su reino y su justicia, y todo eso se os dará como añadidura. 34 Así que no os preocupéis del mañana, que el mañana se preocupará de sí mismo. A cada día le basta su malicia.

Con esa lírica figura de las avecillas y lirios Jesus explica el control divino de la naturaleza y nuestra vanalidad en preocuparnos por el bienestar.

Con esa lírica figura de las avecillas y lirios Jesus explica el control divino de la naturaleza y nuestra vanalidad en preocuparnos por el bienestar.

Esta parte del mensaje evangélico quizá era enfatizado por los primeros cristianos para superar los problemas que traían el sacrificio a lo que eran sometidos a seguir una religión que les llevaba a renunciar la vida cómoda. Enfocarse en seguir las enseñanzas divinas y no preocuparse tanto de ganarse el pan de cada día o de acumular riquezas para el futuro personal o familiar, parece impracticable en un mundo competitivo de hoy. Definitivamente esta parte del mensaje iba contra el excesivo materialismo de la Roma de entonces, la ostentación de la riqueza y del poder tentaba a seguir una vida sin principios, sin respeto a lo divino; Jesucristo no solamente va contra el afán desmedido de riqueza y bienestar sino contra la natural preocupación humana de ganarse el pan de cada día. Pablo, luego diría en una carta “quien no trabaja que no coma”

Tesalonicenses (3,7-12):

 

Ya sabéis cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: no vivimos entre vosotros sin trabajar, nadie nos dio de balde el pan que comimos, sino que trabajamos y nos cansamos día y noche, a fin de no ser carga para nadie. No es que no tuviésemos derecho para hacerlo, pero quisimos daros un ejemplo que imitar. Cuando vivimos con vosotros os lo mandamos: El que no trabaja, que no coma. Porque nos hemos enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada. Pues a esos les mandamos y recomendamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan.

El mensaje de Jesucristo no se refiere pues al afán natural del hombre por ganarse el pan de cada día, sino de que quienes con ese pretexto eluden sus deberes de buscar el reino de los cielos. Ya se sabe que el hombre tiene que trabajar para ganarse el pan de cada día, pero además debe de tener en cuenta que hay objetivos más trascendentales en su vida como es la búsqueda del reino celestial.

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